Quevedo celebro el 7 de octubre su sexagésimo noveno aniversario de
cantonización, lo que es motivo de orgullo para los quevedeños que vemos
en el motor generador de la riqueza agrícola del Ecuador, a nuestro
cantón como una perla de producción de incalculable valor.
Seguramente
nuestro Dios en el lienzo mágico de la creación se detuvo varios
instantes para crear ese paraíso en la Tierra, que es Quevedo; sus
campos son vergeles donde el agricultor cosecha; su gente solidaria,
sencilla, emprendedora no tiene espacio para la arrogancia sino para el
trabajo y la esperanza. Como quevedeño le mando un saludo cariñoso a ese
pedacito de límpido cielo que es mi Quevedo. Escribo esta carta desde
Guayaquil, ciudad hospitalaria y noble, que me abriga como a muchos
otros ecuatorianos, con tanto cariño.
